TEATRO ÑAQUE.
Es un grupo de teatro compuesto de dos hombres, se nos dice que no son felices pese a las inclemencias climatológicas, y los parásitos que los habitan y el hambre.
la divertida antítesis nos dice que "duermen vestidos, caminan desnudos", expresa por sí misma la vida que arrastraban por los caminos los actores del ñaque.
Nos dice también que la representación que llevaba acabo el minúsculo grupo del ñaque, donde ya aparece la posibilidad de que su limitado repertorio, pueda ser interpretado pos dos representantes.
en forma de diálogo. poseen precarios elementos de caracterización, (una barba de zamarro es decir muy poblada y crespa), y que también se acompañaban musicalmente con un simple tamborino.
En relación con la barba de zamarro, resulta interesante destacar la idea de Sitio Alba: "Hay que pensar que tanto Cervantes como Rojas señalan el abandono de la barba, se refieren cómo es lógico, a los representantes innovadores, con las cuáles, sin duda, siguen conviviendo los mas tradicionales que conservan sus usos habituales"(Díez boque, 1990: 389), y el ñaque seguiría la estela de este uso tradicional de la barba.
viernes, 21 de febrero de 2014
viernes, 14 de febrero de 2014
TEATRO BULULÚ.
El bululú es un solo actor que va a pie de pueblo en pueblo para llevar acabo su trabajo
necesita la ayuda del cura de la población, el cual recolectara la monedas que el publico
esté dispuesto a donar al cómico. este publico, reunido gracias al sacerdote, lo forma el barbero y el sacristán, hipérbole de rojas ( aficionado a esta figura retórica ), para hacernos comprender que no estamos frente a un número de espectadores muy numeroso. suponemos que la representación de
sus loas o de esa única comedia que domina bululú se produce en una casa o calle del pueblo, eso si, sobre una arca, y realmente se tratara de una representación un tanto especial puesto que, como ir presentando la aparición de los personajes cuyo papel a interpretar el mismo. va diciendo: "ágora sale la dama", y dice esto y esto; y va representando, es decir, el bululú tiene una doble función la de presentador (especie de narrador omnipotente o de visible voz en off; como lo que conlleva de paradójico) y la de actor de los posibles papeles en la comedia. este doblete del cómico supone un esfuerzo tanto para él como para los espectadores, que han de poner en juego su imaginación para amoldarse a las características de una obra representada por un solo actor.
y aquí es cuándo Agustín de Rojas Villandrando se dispone a iniciar, por boca de solano, el mítico repaso detallado de los distintos grupos de representantes que se movían por los pueblos y ciudades españolas en la segunda parte del siglo XVI. este largo parlamento, localizado en el interior de El viaje entretenido, exactamente tras la loa VIII dedicada a la comedia, representa a uno de los testimonios directos acerca de la vida teatral en el siglo clave para el desarrollo del teatro profesional Español.

El bululú es un solo actor que va a pie de pueblo en pueblo para llevar acabo su trabajo
necesita la ayuda del cura de la población, el cual recolectara la monedas que el publico
esté dispuesto a donar al cómico. este publico, reunido gracias al sacerdote, lo forma el barbero y el sacristán, hipérbole de rojas ( aficionado a esta figura retórica ), para hacernos comprender que no estamos frente a un número de espectadores muy numeroso. suponemos que la representación de
sus loas o de esa única comedia que domina bululú se produce en una casa o calle del pueblo, eso si, sobre una arca, y realmente se tratara de una representación un tanto especial puesto que, como ir presentando la aparición de los personajes cuyo papel a interpretar el mismo. va diciendo: "ágora sale la dama", y dice esto y esto; y va representando, es decir, el bululú tiene una doble función la de presentador (especie de narrador omnipotente o de visible voz en off; como lo que conlleva de paradójico) y la de actor de los posibles papeles en la comedia. este doblete del cómico supone un esfuerzo tanto para él como para los espectadores, que han de poner en juego su imaginación para amoldarse a las características de una obra representada por un solo actor.
y aquí es cuándo Agustín de Rojas Villandrando se dispone a iniciar, por boca de solano, el mítico repaso detallado de los distintos grupos de representantes que se movían por los pueblos y ciudades españolas en la segunda parte del siglo XVI. este largo parlamento, localizado en el interior de El viaje entretenido, exactamente tras la loa VIII dedicada a la comedia, representa a uno de los testimonios directos acerca de la vida teatral en el siglo clave para el desarrollo del teatro profesional Español.
viernes, 7 de febrero de 2014
Farándula, compañía… y la mirada infantil de Cervantes
Víspera de compañía es la farándula, con tres mujeres y un repertorio de casi diez obras. Sus desplazamientos, a diferencia de los anteriores grupos, se llevan a cabo, íntegramente, sobre mulos o carros, lo que les permite llevar ya dos arcas para vestuarios y complementos más complejos (el texto nos dice que tienen “buenos vestidos”, sombreros con plumas o cascos con veletas). Resulta muy interesante la referencia al comportamiento escénico de alguno de sus personajes: “Hay Laumedones de ojos, decídselo vos, que se enamoran por debajo de las faldas de los sombreros, haciendo señas con las manos y visajes con los rostros, torciéndose los mostachos”. Vemos que se trataría sobre todo de un trabajo gestual en el que los ojos, o mejor dicho la forma de mirar (suponemos, intensamente, como corresponde a un enamorado), las diferentes muecas más o menos exageradas y el arreglo del bigote, jugarían un papel fundamental.
Y ya llegamos a la compañía, con sus treinta personas, de las cuales dieciséis representan, con sus trescientas arrobas de hato (repletas de gusarapas y baratijas) y su repertorio de cincuenta comedias. Rojas destaca la importancia de la preparación y el ensayo de cada obra: “Son sus trabajos excesivos, por ser los estudios tantos, lo ensayos tan continuos y los gustos tan diversos”. Estos actores se trasladan lo más cómodamente posible, sin contentarse con el carro, pues se trata de gente especialmente delicada y sensible, además de discreta y honrada.
Parece que Rojas centra su atención en un punto que no había tratado en el resto de agrupaciones: la personalidad de los componentes de la compañía. Con ello, ¿pretende afirmarlos como superiores en contraste con los siete anteriores grupos comentados? En cualquier caso, la diferencia fundamental entre éstos y la compañía es la posesión de un título, es decir, un documento oficial que concedía el Consejo Real en nombre de Su Majestad para representar, y este permiso sólo lo poseen las compañías.
Para Teresa Ferrer Valls este pasaje de El viaje entretenido, el cual hemos analizado en El patio de comedias de formar pormenorizada y a lo largo tres entradas, poseería un carácter más satírico que real, ya que la frontera entre algunas de las agrupaciones resulta poco consistente. Según apunta Ferrer, el hecho de que los interlocutores Ríos y Ramírez se asombren de tal variedad de formaciones de actores y muestren su desconocimiento en la materia es muy revelador, pues Ríos y Ramírez se dedicaban al teatro. Así pues:
“Aunque se deba tomar con prudencia, el pasaje es testimonio del apogeo de formaciones teatrales de desigual relieve y de la importancia real, de cara a la diversión del público de a pie, de todas aquellas formaciones improvisadas, asentadas probablemente sin mediación de contrato, no oficiales, que recorrían en aquellos momentos la Península. En realidad, la línea divisoria más clara es la que se establece entre la agrupación que Solano llama compañía y todas las demás. División que la práctica legal vendría a corroborar al establecer la existencia de tan sólo dos categorías: compañías de título (…) y compañías de la legua, cuyos componentes representaban en pueblos pequeños, es decir, quedaban al margen de los canales y lugares oficiales de producción teatral.”
Para terminar con este repaso al estado del teatro español a finales del XVI, décadas antes de la eclosión de la comedia barroca y de la revolución teatral lopesca, rescatamos la mirada infantil de Cervantes en su famoso Prólogo a las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados. Testimonio mítico para entender el proceso de profesionalización del teatro español, el fragmento en prosa cervantino nos traslada a una época de entrañable precariedad y esencialidad contenida: la comedia española, reina de la referencias culturales hispánicas en el siglo XXI, también estuvo en pañales.
“En el tiempo de este célebre español [Lope de Rueda], todos los aparatos de un autor de comedias se encerraban en un costal y se cifraban en cuatro pellicos blancos guarnecidos de guadamecí dorado y en cuatro barbas y cabelleras y cuatrocayados, poco más o menos. Las comedias eran los coloquios como églogas, entre dos o tres pastores y alguna pastora; aderezábanlas y dilatábanlas con dos o tres entremeses, ya de negra, ya de rufián, ya de bobo y ya de vizcaíno: que todas estas cuatro figuras y otras muchas hacía el tal Lope con la mayor excelencia y propiedad que pudiera imaginarse. No había en aquel tiempo tramoyas ni desafíos de moros y cristianos, a pie ni a caballo; no había figura que saliese o pareciese salir del centro de la tierra por lo hueco del teatro, al cual componían cuatro bancos en cuadro y cuatro o seis tablas encima, con que se levantaba del suelo cuatro palmos; ni menos bajaban de cielo nubes con ángeles o con almas. El adorno del teatro era una manta vieja, tirada con dos cordeles de una parte a otra, que hacía lo que llaman vestuario, detrás de la cual estan los músicos, cantando sin guitarra algún romance antiguo.”
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